29 julio, 2007

Stalk

raro se hace eso de tener tiempo para hacer lo que uno no hace cuando trabaja. ver teleseries, almorzar en la casa, dormir, levantarse tarde, no levantarse. no cambiarse ropa, no afeitarse.

raro se hace darse cuenta que al "trabajar", al ocupar las jornadas de 9 a 6 (de 730 a 1930, con los viajes en transantiago), uno no ve la luz del día, ni los edificios a la luz del día, ni menos camina. con suerte, uno se desplaza de un lugar a otro pensando en no llegar tan tarde, en que no se demore tanto el traslado. el tiempo no vale en tanto sea una unidad que mide cuanto estamos perdiendo, cuanto estamos llegando tarde, en cuanto es posible escamotear la obligación para hacer lo contrario, es decir nada.

y la ecuación parece simple, no hacer lo que estoy haciendo es simplemente nada. no gris ni media tinta. no quiero negro así que no quiero color tampoco.

desde la mañana en una oficina (en una sala , en un box) con un leve recreo a la hora de almuerzo para meterse en la cocina (o comedor) al lado del microondas y su pitito de campanilla. y volver a la sala (box, oficina), mirando la ventana como un artefacto que da luz, no como una puerta a algo QUE SI SUCEDE afuera, QUE SI PASAN COSAS.

Salir, deambular, mirar, ver. como si fuera un gran loop, uno tras de otro, el pie tras el otro pie y un ritmo cómodo de caminar, sin apurarse, sin tener que llegar alguna parte, sin tener que salir de otra, solo caminar. ojala a la luz del día que se hace tan necesario, que no es lo mismo caminar de día que de noche, menos de noche insegura. luz, caminar y mirar la gente, las casas, los edificios. mirar hacia un lado o hacia arriba, que las cosas pasan mas allá de lo que choca evidente ante la vista, de lo que hay que esquivar para no tropezarse.

un ritmo, una mantra, una repetición, un loop. tiempo, el de uno, entregárselo. buscarlo. tenerlo. lo mismo que la vieja música que se pega sobre un acorde y lo repite subiendo y bajando como si fuera una oración, un rosario de notas con un beat monocorde, lento. encontrar el gua tibia de cada uno y dejarse llevar por ella, y caminar, y que el sol en la calle siga entibiando el agua desde donde caminamos.

así sea

Del mismo modo, acabada la cena de Jaime Sin Tierra, parte de la banda se reorganiza como El Robot Bajo El Agua, y lanzan al menos tres discos que parecen una gran canción solo interrumpida por el cambio de numero de los tracks, una base de percusión apenas mimetizada con un adorno ligero de guitarra o con un sonidito de soundtape, las letras que no solo se repiten a desgana y casi de memoria, sino que se re-vuelven sobre el mismo sonido de la semántica: ("lo único que hay que entender , es que aqui no hay nada que entender"), repetición hasta el cansancio y mas allá, hasta la disolución, esta vez sin ruido, solo con murmullo.

Todo. Poca variedad, los mismo igual una hora, todas las canciones idénticas, excelente. me robo los links de
Jsfree para que sean bajables estos discos:

Destrabando la Palanca

La Optica Espacial Desde El Corazón

Solo resta sumar

02 julio, 2007

Bio

(esto no es un post retórico, sino una trascripción a grafemas de algo que sucedió). (recordar partes de lo que oí en palabras, pues lo que oí en música no lo puedo transcribir).

a propósito del invierno, poner un pie bien afirmado sobre el suelo, la planta desde el talón y hasta los dedos, mejor ambos pies, y dejar el pecho abierto para captar la resonancia de la fruta, la creatividad del fuego, el oído eterno y contenedor de un aire que siempre escucha. a propósito de un padre invierno que a través de su agua llueve y limpia, oxigena enfría, que regenera desde el sueño, para después hacerse biología y brote desde la pausa. desde el recogerse llevando las rodillas al pecho y después la frente a las rodillas, y oír como el aire cae arrastrado por las gotas que rebotan sobre el frío, por las que corren lentamente por los vidrios.
no es tiempo de recoger sino de recogimiento y ciclaje, candente sólo desde el núcleo, inmóvil hacia los bordes, tiempo de reorganización de la pared celular

ok. no lo haga. pero se lo recomiendo.

ponga una mano en su corazón y levante la otra hacia el cielo, respire progresivamente más profundo, y en la inspiración intente que sea el aire el que entra por su mano, el que pasa luego por su brazo, su espalda y por el otro brazo, terminando como energía helada y creadora en el mismo corazón. respire cada vez más y sienta como el aire sobre su mano, como el cielo sobre su aire y el cosmos sobre su cielo, entran por su brazo, y pasan por la espalda y terminan hinchando el corazón, incrustando cristales de naturaleza, de viento, de clorofila y de luz helada en esta existencia invernal que solo quiere saber del gasto mínimo de energía, de dormir23 horas por día y de no ser capaz de ver un nuevo verano al fin del equinoccio.

José González puede hacer mil y un sonidos, llámense acordes, rasgueo, percusión, arpegio o cualquiera denominación alguna, y todos ellos se hacen certeros tanto en la oscuridad de la tarde como en la niebla de una mañana nublada. lo importante es lo que va dentro, la contención, lo abrigado abajo de la bufanda , la parca , los chalecos y la camiseta. Su disco descargable acá, para este invierno.